lunes, 9 de noviembre de 2015

5.- FORMULACIÓN CLÍNICA CONDUCTUAL

La labor de la actividad clínica es la de poner en orden, dentro de un modelo de relaciones causales, un conjunto de datos e informaciones que se consideran relacionados con los motivos por los que un paciente decide buscar ayuda profesional y que brindan las bases para diseñar un programa de intervención dirigido a mejorar las condiciones de vida de la persona.
Por lo cual, sirve de guía para decidir sobre el tipo de tratamiento más eficiente, es decir, aquél con la mejor razón coste-beneficio, en un paciente determinado. Además, permite identificar y ordenar los múltiples determinantes del comportamiento, a nivel general, y la diversidad de las interacciones entre procesos psicológicos básicos que dan como resultado trastornos psicológicos, los cuales, aunque similares en sus manifestaciones, presentan importantes diferencias en las causas que los originan. La formulación clínica conductual no solamente es aplicable al proceso terapéutico del paciente individual, sino que subyace a cualquier intervención que requiera desarrollar hipótesis sobre las relaciones de causalidad que dan lugar a determinados resultados en diversos ámbitos.

La formulación clínica implica la generación de un modelo causal dentro del cual se enmarcan y se interrelacionan las distintas hipótesis. Se remite al problema fundamental de la ciencia del comportamiento, es decir, al de la causalidad. (Castro & Ángel, 1998)      

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