Es sumamente importante conocer
corrientes diferentes de evaluación, ya que nos podemos dar cuenta cómo
podríamos intervenir ante ciertas conductas. La Evaluación Tradicional es un
poco superficial en cuanto a problemas específicos conductuales, ya que
solamente se encarga de categorizar a las personas de acuerdo a los rasgos que
presenta utilizando como estrategia metodológica sólo pruebas estandarizadas. En
contraste, la evaluación cognitiva-conductual es más objetiva, ya que se centra
en los comportamientos específicos observables de las personas, utilizando
métodos directos de evaluación como estrategias metodológicas, como la
observación naturalista, la observación controlada, el Automonitoreo, la
evaluación análoga, etc., los cuales están diseñados específicamente para ser adaptados
de acuerdo a la necesidad de cada persona y utilizarlos antes, durante e incluso
después de la evaluación, es decir, en las diferentes etapas de evaluación, así
como también, pueden ser aplicadas en varias ocasiones a fin de tener una
evaluación más exacta. Por lo cual, la evaluación cognitiva-conductual se centra en un proceso continuo de diferentes etapas, las cuales requiere la minuciosa labor del terapeuta a fin de desarrollar estrategias de intervención de acuerdo a la necesidad o problemática de cada paciente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario