lunes, 9 de noviembre de 2015

CONCLUSIONES

Es sumamente importante conocer corrientes diferentes de evaluación, ya que nos podemos dar cuenta cómo podríamos intervenir ante ciertas conductas. La Evaluación Tradicional es un poco superficial en cuanto a problemas específicos conductuales, ya que solamente se encarga de categorizar a las personas de acuerdo a los rasgos que presenta utilizando como estrategia metodológica sólo pruebas estandarizadas. En contraste, la evaluación cognitiva-conductual es más objetiva, ya que se centra en los comportamientos específicos observables de las personas, utilizando métodos directos de evaluación como estrategias metodológicas, como la observación naturalista, la observación controlada, el Automonitoreo, la evaluación análoga, etc., los cuales están diseñados específicamente para ser adaptados de acuerdo a la necesidad de cada persona y utilizarlos antes, durante e incluso después de la evaluación, es decir, en las diferentes etapas de evaluación, así como también, pueden ser aplicadas en varias ocasiones a fin de tener una evaluación más exacta. Por lo cual, la evaluación cognitiva-conductual se centra en un proceso continuo de diferentes etapas, las cuales requiere la minuciosa labor del terapeuta a fin de desarrollar estrategias de intervención de acuerdo a la necesidad o problemática de cada paciente. 

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